El Flexliving Jumilla FS firmó una de esas derrotas que dejan una sensación amarga por el cómo, casi más que por el cuánto. El equipo de Fran Menchón salió muy enchufado, con intención, ritmo y varias llegadas claras para marcar territorio desde el arranque. Yepes avisó en más de una ocasión y Kike también probó con un disparo lejano que se marchó cerca del palo. El partido pedía un gol local, porque el equipo estaba metido, agresivo y mandando. Pero el fútbol sala, tantas veces, no entiende de méritos iniciales sino de pegada. Y ahí Granada fue un martillo.
El 0-1 llegó en una acción que resumió buena parte de la tarde. El portero visitante, Germán, inició la contra con rapidez, conectó con los hombres de ataque y, tras un rebote, el balón terminó dentro. Fue un golpe duro porque llegó cuando mejor estaba el cuadro jumillano. Y casi sin tiempo para digerirlo apareció el 0-2, todavía más dañino y llamativo: el propio Germán, jugando de quinto, se incorporó a la acción, recibió tras una buena combinación y soltó un disparo certero que se coló por la escuadra. Del posible 1-0 para Jumilla al 0-2 en contra. Así cambió el partido.
Aun así, el encuentro tuvo un momento que pudo haber cambiado el rumbo antes del descanso. Adri Ortiz puso un centro preciso y Yepes lo mandó a la red, pero el tanto fue anulado porque los colegiados entendieron que el balón había salido previamente. La jugada levantó incredulidad en la pista y en la grada, porque en el bando local se daba por válido. Fue una de esas acciones que incendian un partido y que dejan al equipo tocado durante unos minutos. El problema para el Jumilla es que, cuando todavía protestaba y trataba de rehacerse, llegó el 0-3 en otra gran combinación del conjunto granadino, que volvió a encontrar espacios para plantarse ante la portería y fusilar a Javi.
Con todo cuesta arriba, el Jumilla necesitaba una reacción inmediata tras el descanso y la encontró. En la segunda parte, un córner botado por Alberto encontró a Yepes completamente solo dentro del área y el remate de cabeza significó el 1-3. Ahí sí pareció encenderse una pequeña chispa. Había tiempo, había grada y había margen para apretar. Pero el Granada volvió a exhibir esa contundencia que marcó el choque de principio a fin. Apenas unos minutos después, una contra letal, resuelta en un dos para uno, terminó con el 1-4 tras otro remate incontestable ante Fran. El partido, de nuevo, se iba de las manos justo cuando el Jumilla intentaba agarrarse a él.
El tramo final dejó además otro protagonista claro: el portero del Granada, autor de un partido sobresaliente. Cuando el Flexliving Jumilla FS buscó meterse otra vez en la pelea, se encontró una y otra vez con sus intervenciones. Fue, seguramente, uno de los nombres propios de la noche. Y ya con los locales arriesgando con juego de cinco, llegó la sentencia definitiva: Samu erró en la circulación, el rival robó y marcó desde su propio campo para firmar el 1-5. Un castigo severo, quizá demasiado amplio para algunos tramos del encuentro, pero muy coherente con la eficacia visitante y la inoperancia ofensiva de un Jumilla que, pese a su buen inicio, se fue apagando con cada contratiempo.
Más allá del resultado, la derrota duele por lo que había en juego. Este duelo correspondía al partido aplazado de la jornada 20, suspendido en su día porque el temporal en Andalucía impidió el desplazamiento del rival. Era, por tanto, una oportunidad valiosa para dar un paso al frente en la tabla ante un adversario directo. Antes de jugarse este encuentro, Sima Granada FS era quinto con 35 puntos y el Flexliving Jumilla FS noveno con 34, una diferencia mínima que hacía especialmente importante la cita del Carlos García.
Ahora, el sueño de pelear por esa plaza que podría abrir la puerta de la Copa del Rey se complica un poco más y obliga al equipo jumillano a reaccionar cuanto antes. La próxima estación será el 28 de marzo a las 17:30, en la pista del CD Alcalá Guadaira FS, otro examen que ya empieza a tener aroma de necesidad.
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